Esas palabras resuenan en mi cabeza haciéndome dudar de mi labor como Jefe de Talento Humano. Siempre quise trabajar para el Área de Recursos Humanos desde muy joven, pues la labor realizada en ésta área es muy diversa: un día eres Psicólogo, al rato estás manejando indicadores de Recursos Humanos, y luego tienes que capacitar y hablar frente a un grupo de más de 100 personas. Sin contar que cada seis meses viene plan estratégico y las estadísticas, resultados y presupuestos no se hacen esperar.
Es un reto bastante grande que te permite crecer como persona y madurar como polifacético en un campo administrativo muy altruista (según tu enfoque como líder).
Pero desde hace algún tiempo he tenido roces con una de las Jefas Operativas de la empresa para la cual trabajo y se atrevió a decirle a los Directivos que yo "estoy a favor del empleado", que no "apoyo a la Institución" y que sería mejor darme de baja. Claro que fue un tema para ponerme los pelos de punta y más que enojo, frustración que al momento no he podido defenderme como quisiera.
Respecto al tema diré lo siguiente: estoy a favor de lo que está en Ley, aunque a muchos no les guste. Creo firmemente que esto trae ventajas no únicamente para el colaborador (que insisto en que el término empleado está muy fuera de época y de significado), sino también para el patrono, el dueño de empresa.
Cabe mencionar que los indicadores de Recursos/Talento Humano no fueron creados para jugar a la empresa feliz, para perder el tiempo o cantar el "Feliz Cumpleaños" cada mes con la excusa de no laborar. Ellos fueron generados para evitar robos en tu empresa, para disminuir la rotación del colaborador, para retener a aquel integrante que te genera dinero, entusiasmo y fidelidad, para que tu empresa anualmente sea más grande y mejor.
Para ello deberá crecer tanto en utilidades como en recomendaciones.
Porque recuerda siempre, siempre, siempre que ellos son los que hacen las recomendaciones de boca en boca. Un día ellos hablarán con tus clientes y socios y lo primero que harán y que por supuesto les preguntarán, es el tipo de trato que les brindas.
Si bien es cierto, debemos ajustarnos a tu economía como patrono, ya que en estas épocas, el que tu pagues prestaciones de Ley es una gran noticia para un trabajador, no quita que como requisito mínimo, tengas la educación suficiente para brindarles un "buenos días", "¿qué tal salió la cirugía de tu esposa?", o bien ¿qué tal tus vacaciones?.
Por estúpido que parezca, son personas; tú eres una persona; y así como tu tienes problemas, inquietudes, insomnios, y sueños, ellos también. Y si ellos tienen el interés en trabajar para ti (aunque debemos aceptar que es por dinero), ten tú el valor de convertirte en indispensable para ellos. Que si renuncian y se van (sea cual fuere el motivo), sientan que su decisión fue la equivocada. Nunca provoques que quieran salir corriendo y asombrosamente felices de haberse retirado.
Si harás una reorganización, sé claro, despide y paga lo justo, lo exacto, no más, no menos. Haz que se retiren sin darte problemas y que la relación termine en paz (esto ayudará a evitarte mala fama en el Ministerio de Trabajo). A menos claro, que éste te robe o realice una falta grave de la cual te recuerdo, deberás contar con evidencia, actas y documentación clara y suficiente para defenderte legalmente y que éste, encima de haber atentado contra tu empresa, no salga ganancioso por algo grave que no fue positivo ni recomendable y mucho menos plausible.
No ignores a tu Jefe, Gerente o Director de Recursos Humanos cuando pida hablar contigo. El hecho que tratemos con tus colaboradores, nos hace un tema importante. De ellos dependen tus ingresos.
Manejar y lidiar con los colaboradores es un reto grande, es un reto importante. Y tener una empresa apreciada tanto por clientes como colaboradores, es un adjetivo digno de admirar.
Acepta consejos legales laborales, aplica sanciones claro, pero no te conviertas en una máquina de llamadas de atención. Conoce a tus colaboradores, pide de ellos pero dales tu también (no existe únicamente la remuneración económica), haz retroalimentación, y pide acción. Si ellos responden, te recordarán como un gran líder y tu empresa irá hacia arriba. Si ellos no responden, tú ya hiciste lo que debías y es tiempo de dar de baja.
No se trata de estar "a favor del empleado". Se trata de construir una gran empresa, una gran empresa de verdad, no practicando valores falsos que surgen ante tu cliente pero no se viven dentro del corazón de tu negocio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario